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lunes, 5 de octubre de 2026

 

La gente espera.

Espera el amor,

el ómnibus,

el porvenir próspero,

que el reloj se detenga

y ese beso no se vaya.


Vive esperando,

como si la única certeza fuera

aguardar algo,

alguien,

en la cola del pan,

en la fila de saludar,

en la cadena de la fábrica,

en la farmacia —

todos esperan en la farmacia

el remedio al desamor.


Y la gente calla.

Porque es inútil hablar:

las palabras sobran

en la cola de la vida.


Aldo Difilippo



Una ciudad puede ser una piedra

deformada y rústica,

arrojada con la impiedad de quien no

quiere sentir nada.

Que se ha negado a sentir

como si condolerse fuese

el oficio de alguien sin destino,

como si la conmiseración, la amable sonrisa

o acaso un simple gesto de ofrecer un buen día

fuese un trabajo vacío.

Una ciudad indiferente al frío,

que el hambre no logró horadar,

a la que el calor no se aproxima;

que convierte en extraña la empatía

y no tiene eco para la compasión,

suele ser nuestro reflejo de piedra.


Aldo Difilippo

(óleo sobre cartón)