La gente espera.
Espera el amor,
el ómnibus,
el porvenir próspero,
que el reloj se detenga
y ese beso no se vaya.
Vive esperando,
como si la única certeza fuera
aguardar algo,
alguien,
en la cola del pan,
en la fila de saludar,
en la cadena de la fábrica,
en la farmacia —
todos esperan en la farmacia
el remedio al desamor.
Y la gente calla.
Porque es inútil hablar:
las palabras sobran
en la cola de la vida.
Aldo Difilippo






.jpeg)

























